Qué son las categorías del monotributo
El monotributo es un régimen simplificado: en lugar de liquidar IVA y Ganancias por separado, pagás una cuota mensual fija que los engloba (más el componente de aportes). Esa cuota no es igual para todos: depende de la categoría en la que estés, que refleja el tamaño de tu actividad. Cuanto más facturás, más alta la categoría y más alta la cuota.
Las categorías se identifican con letras, de la A (la más chica) en adelante. Un detalle importante: las categorías más altas (I, J y K) están disponibles solo para quienes venden productos. Si prestás servicios, la escala llega hasta la H.
Qué define tu categoría
El parámetro principal es cuánto facturás, pero no es el único. AFIP mira varios factores y te ubica en la categoría más alta que resulte de todos ellos:
- Ingresos brutos anuales: el total facturado en los últimos 12 meses. Es el factor que más pesa.
- Superficie afectada: los metros cuadrados del local donde desarrollás la actividad.
- Energía eléctrica consumida: los kWh anuales del local.
- Alquiler devengado: lo que pagás de alquiler por el espacio, en el año.
Si trabajás desde casa o prestás un servicio sin local, en la práctica lo que manda son tus ingresos. Los parámetros de superficie, energía y alquiler cobran importancia cuando tenés un local comercial.
Regla de oro: te ubicás en la categoría más alta que surja de cualquiera de los parámetros, no en un promedio.
La recategorización semestral
Tu actividad cambia con el tiempo, así que la categoría no es para siempre. Dos veces al año hay una recategorización: mirás los últimos 12 meses y verificás si tus ingresos y parámetros siguen encuadrando en tu categoría actual.
- Si cambiaste de categoría (para arriba o para abajo), la actualizás.
- Si seguís igual, no tenés que hacer nada: la categoría se mantiene.
Recategorizar bien importa: si te quedás en una categoría más baja de la que te corresponde, podés tener problemas; si estás en una más alta de la necesaria, pagás cuota de más.
Qué pasa si te pasás del tope
Cada categoría tiene un tope de facturación anual. Si lo superás, subís a la categoría que corresponda. Pero hay un límite final: si superás el tope de la categoría más alta, quedás excluido del monotributo y pasás al régimen general (responsable inscripto, con IVA y Ganancias). Por eso conviene tener siempre a la vista cuánto llevás facturado en el año.
Este es justo uno de los puntos donde una buena herramienta te salva: Facturel te lleva la cuenta de cuánto facturaste en el mes y en el año, así ves venir el cambio de categoría antes de que sea un problema. Y como emitís siempre factura C como monotributista, cada venta queda registrada automáticamente.
¿Dónde veo los montos actualizados?
Los topes de facturación y las cuotas de cada categoría se actualizan periódicamente (varias veces al año, por inflación). Por eso, en vez de listar números que quedan viejos, lo correcto es consultar siempre la tabla vigente en el sitio oficial de AFIP/ARCA o con tu contador. Lo que no cambia es cómo funciona el sistema, que es lo que te explicamos acá.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé en qué categoría estoy?
Podés verlo en el portal del monotributo de AFIP con tu Clave Fiscal. Si controlás cuánto facturás mes a mes, ya vas sabiendo hacia qué categoría vas.
¿Puedo bajar de categoría?
Sí. Si tu actividad se achicó y facturás menos, en la recategorización semestral podés bajar a la categoría que corresponda y pagar una cuota menor.
¿La categoría cambia la factura que emito?
No. Sea cual sea tu categoría, como monotributista siempre emitís factura C. La categoría afecta tu cuota y tu tope, no el tipo de comprobante.
Controlá tu facturación sin planillas
Facturel te muestra cuánto llevás facturado en el mes y el año, para que nunca te pase el tope de tu categoría.
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